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miércoles, 3 de diciembre de 2008

El Conflicto como Expresión Existencial
Por: Dr. DANTE CABOS YÈPEZ
Psiquiatra-Psicoterapeuta
En el proceso de maduraciòn de la persona, se va a ver expuesta a una serie de interrupciones, las cuales van a impedir el desarrollo natural de la personalidad, lo cual va a determinar una carencia de recursos o habilidades, lo que no le va a permitir afrontar adecuadamente los problemas de la vida. En base a las experiencias es que vamos modelando nuevas estructuras yòicas, las que se van a constituir en los soportes de la personalidad. Estas experiencias, ahora depositadas en el inconciente, van a pugnar por ser concientizadas; si se muestran dolorosas, vamos a utilizar una serie de mecanismos para evitar sentir ese dolor, y de esta forma nos podemos convertir en fòbicos.
Como una forma de conocer como está funcionando la personalidad, nos exponemos a un conflicto. Algunos terapeutas consideran el conflicto como el sello de la neurosis; otros lo consideran como algo saludable que posibilita resolver lo que hasta hace un momento se percibìa como catastròfico; nos mostramos temerosos si como el tomar una decisiòn se va a convertir en un fracaso; es por eso que preferimos no hacer nada y quedarnos en ese status que esperando que algùn poder haga algo por nosotros; y como ya bien sabemos; nadie va a hacer nada; esa capacidad de resoluciòn està dentro de nosotros, que ahora se ve empañada por los sentimientos. En la vida se da naturalmente el choque entre obligaciones conflictivas o deseos incompatibles, y como decìa algún grado de conflicto es incluso deseable, ya que sin un poco de tensiòn entre el ego y el inconsciente se inhibe el flujo de vida; el conflicto se vuelve neuròtico sòlo cuando interfiera con el modo como uno funciona. Cuando uno tiene un conflicto lo quiere manejar a travès de la fantasìa buscando un consejo o un libro donde pueda encontrar respuestas. Estas fantasìas vienen del complejo paterno; buscamos al padre para que nos digan què es lo que tenemos que hacer. Muchos conflictos menores se solucionan a travès de la razòn; se llega a una soluciòn lógicamente satisfactoria; los conflictos serios no desaparecen fàcilmente; de hecho, a menudo surgen debido a una actitud racional unilateral, que asì es màs probable que se prolonguen antes que se solucionen con la razòn pura. Cundo esto ocurre es necesario preguntar ¿pero que es lo que quiero? Esta pregunta hace surgir la funciòn de sentimiento, la cual evalùa que es importante para uno, ya que un conflicto serio involucra invariablemente una disparidad entre el razonamiento y el sentimiento; si el sentimiento es un participante consciente en el conflicto, debe ser introducido; lo mismo puede decirse del razonamiento.
Una contribuciòn especial que hizo JUNG a la psicologìa del conflicto fue señalar que si una persona puede mantener la tensiòn entre los opuestos en conflicto, finalmente algo ocurrirà en su psiquis que resolverà en forma eficaz el problema; las circunstancias externas pueden permanecer iguales pero en el individuo ocurre un cambio; este cambio es esencialmente irracional e impredecible; aparece como una nueva actitud tanto para la persona como para las demàs; la energìa que estaba previamente encerrada en un estado de indecisiòn es liberada y el movimiento se hace posible. JUNG llama a esto la funciòn trascendente, porque lo que ocurre trasciende a los opuestos en conflictos.
El conflicto siempre es una polaridad; estàs en los extremos, de ahì que tu visualizaciòn es restringida; no puedes darte cuenta de lo que sucede porque tu centro està alienado, sòlo hay un vacío existencial.

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